martes, 28 de octubre de 2008
SI A LAS PAPELERAS (O UNAS LOAS PARA EL URUGUAYO DE COPI)
El sábado a la noche mi realidad futbolera (la que comparto con el resto de mis hermanos rojos, la del club de barrio más grande de la Tierra), me asestaba una nueva trompada para la que ya tenía preparada la cara. En los minutos aciagos en que los partidos se apagan solemos ser víctimas de arteras estocadas que (ya podría hablarse de ensañamiento o de conjuro celeste) se empeñan en privarnos de sumar de a tres. Y con la penosa verdad consumada (la del empate bicho sobre la hora, claro), fui -carroñero- en busca de un chivo expiatorio, de un Padre de Todos los Males, y mi odio se depositó sobre el cuerpo y el alma del torpe y calvo central que con la seis en la espalda hace que el tránsito rival hacia el área grande sea tan sencillo como pasar una bomba de hidrógeno por la Triple Frontera. No tenía ninguna duda: la culpa de todo era del uruguayo.El domingo ya me había olvidado del tema, y el pelado R. me pagaba con intereses, llevándome seguramente a través de fortuitas asociaciones inconscientes a hurgar entre apuntes y revistas para dar con El Uruguayo de Copi, pequeña obra maestra de la literatura argentina (aunque escrita en Francia y en francés) que ninguna persona bien predispuesta hacia la felicidad debería dejar de leer.
Copi (Raul Damonte Botana) nació en Buenos Aires en 1939. Murió en París, joven todavía, a los 48 años. Escribió novelas, cuentos, teatro e historietas. Datos como éstos, o como que era nieto de Natalio Botana (el fundador de Crítica), o que fue un exiliado (vivió entre otros lares en el Uruguay y gran parte de su corta vida en Francia) por desavenencias de su padre con Perón son cosas que pueden rastrearse aquí o allá. No es nada original lo que vengo a aportar; sólo pretendo contagiar la pasión que renuevo (imposible olvidar la felicidad de la primera lectura) cada vez que releo El Uruguayo.
Novela breve o cuento largo, ocurrente, inexacta, singular, El Uruguayo es una sucesión de hechos estrambóticos (y triviales, y paranormales) que le van sucediendo a Copi (el autor / personaje / narrador), contados a través de la redacción online de una carta dirigida a un supuesto “Maestro”, a quien conjeturamos leyéndola del otro lado del océano. En El Uruguayo los asuntos se suceden y nunca terminan (nunca empiezan) por ser explicados. César Aira, que tempranamente rescató del olvido el nombre de Copi y dictó una serie de conferencias sobre su obra hace ya 20 años, decía que El Uruguayo tiene algo de relato primitivo, primordial. Y citaba a Walter Benjamin, que había señalado que el lugar del relato en la civilización contemporánea había sido de a poco usurpado por la información. La información es relato explicado, contiene la explicación inmanente (por contextualización o verosimilización). Por oposición, el relato -dice Aira- siempre lo es de algo inexplicable. El arte de la narración decae en la medida en que incorpora la explicación.
Así, tenemos a Copi en un Uruguay que más que como la entidad geográfica y política que conocemos funciona como un Estado inventado (puede leerse como un artificio para poner distancia). El narrador situado en Montevideo parece haber huido de alguna otra parte (de allí donde quedó el “Maestro”, Francia tal vez). Entonces ahí está Copi, con su perro Lambetta jugando en la playa, y explicándole en la esquela al “Maestro” que el Uruguay se rige por una filosofía nominalista bajo cuyas leyes lo real se limita a lo individual. Los uruguayos, le cuenta, no paran de inventarse palabras que les pasan por la cabeza. Y la invención de palabras está directamente vinculada a la propiedad de los objetos y a la ocupación de los objetos. Es así como el narrador expone que “Si uno de ellos me viera escribir en este momento (para escribir me escondo) podría inventar una palabra con la que nombrar mi cuaderno, mi estilográfica y a mí mismo (digo podría, pero estoy seguro de que lo haría) y esta palabra se convertiría automáticamente en un lugar que él ocuparía en el acto, dejándome, en cierta forma, fuera.”
Un día va Copi a comprar cigarrillos a la tabaquería de una negra y es víctima de uno de estos incidentes “nominalistas”. Fruto indirecto de este accidente, él se queda con la dentadura postiza de un uruguayo y Lambetta pierde un ojo. Van otra vez a la playa y en un descuido, Lambetta comienza a hacer un pozo en la arena y “agujerea” la realidad. Sobreviene una catástrofe y la ciudad queda cubierta de arena. Copi comienza a caminar por encima la ciudad/desierto y dibuja con un palo de madera los contornos de aquello que quedó sepultado. Los hechos se suceden sin respiro: del pozo por el que Lambetta desapareció comienzan a salir pollos que se van asando a medida que caminan, y que serán el sustento vital de Copi, único sobreviviente al cataclismo. Pero un día se despierta en su buhardilla (que escapó a los rigores de la hecatombe por estar en un piso alto) y el cuarto está lleno de militares. Entre ellos, el “Presidente del Uruguay”. A esta gente la acompaña una niña de unos seis años que restituye a Copi el cadáver disecado de Lambetta. Juntos van a la playa y allí todos (menos Copi) son muertos por el ataque de un avión bombardero. Entonces Copi se acostumbra a la vida en soledad: lee periódicos viejos, duerme en hoteles gigantes y desolados, y por las noches cena (solo) en el Jockey Club. Para enfrentar la abstinencia sexual, tiene relaciones con la negra (muerta) que atendía el kiosko donde había ido a comprar los cigarrillos. Más adelante, los uruguayos comienzan a resucitar, y deambulan momificados por la ciudad. El Presidente también resucita y se muda con Copi a una gruta en la playa. Los acompaña también “la niñita”, que en un momento pide la canonización de Copi. Así se hace, procediendo a cercenarle a nuestro sacro personaje párpados y labios, que son guardados como reliquias de santo. Y como toda esta serie de avatares ha sido transmitida por la televisión, un buen día reciben la visita del “Papa de la Argentina”. Buenos anfitriones, lo invitan a dormir con ellos. A poco de acostarse, Copi descubre al Presidente haciéndose sodomizar por el Papa. Más tarde en la noche, Su Santidad Argenta intenta “ir por Copi”. Copi lo reprende y le pregunta si no le da vergüenza. El Papa le contesta que los papas no tienen vergüenza de nada. Mientras todo esto sucede, el Uruguay se encoge. El Papa seduce al Presidente y se lo lleva a trabajar como puta en un burdel en Tucumán. Copi, entonces, se ocupa de gobernar el Uruguay. Y así.
La lectura se paga sola. De todas maneras, yendo hacia alguna línea interpretativa, me quedo con aquella que pretende ver a Copi mostrando la decadencia y la ruina del Estado. El Uruguay inventado por Copi está dominado por el nominalismo (por oposición al universalismo) y por lo que alguna vez escuché que Daniel Link (generoso y con razón a la hora de poner a Copi en los planes de lectura universitarios) llama la infrapolítica (por oposición a la política). Lo infrapolítico sería la práctica política de una comunidad ascética, de una comunidad sin soberanía. Una infrapolítica del espacio, que está más allá del Estado y de la ley. Se trata de oponer a los universales individuos o entidades particulares. Una supresión de los universales como ley abstracta, del universalismo como cosificación de lo viviente. Este es el Uruguay del uruguayo (de) Copi, un mundo perdido.
CROCO TEARS
lunes, 13 de octubre de 2008
PIO PIO PIO
EN ESTA PRIMAVERA ROBESPIERRE CON POLERA TRAE PARA SUS FANS AL REY DE LA CHANSON ROMÁNTICA: LUPIDIO SALMUERA "EL COLIBRÍ DE UNA SOLA ALA" (MOTE SINGULAR, DEBIDO A LA FALTA DE SU BRAZO IZQUIERDO, MUTILADO POR UNA MÁQUINA FIAMBRERA EN DESUSO). A PESAR DE SU MANIFIESTA VIGENCIA, ALGUNOS JÓVENES DE HOY (IRRESPETUOSOS, INSOLENTES) DICEN QUE ESTA GAGÁ. ANTE ESTAS AFRENTAS, EL SÓLO RIE SOCARRONEMENTE Y DA PASO A UNA FESTIVA Y CUANTIOSA DIARREA (A PROPÓSITO).
CIUDAD DE NUEVOS AIRES
Democráticamente repartido en doce canciones, con cuatro autorías per cápita, el disco seduce, hace tararear las letras y hasta mover las patas en los temas más power. No le falta nada.
Flopa conmueve como una Patti Smith o Joni Mitchell, y en castellano. Basta tan solo escucharla en “Sonajeros” o “Abrazo impacto” para comprobarlo. Manza desgrana melodías perfectas envueltas en una melancolía bien porteña, algo que ya es un sello en sus temas (como en la pegadiza “Dejadez” y en la noctámbula “Zig Zag”) y Minimal, esa máquina inagotable de componer, puede llevarnos de los aires de una zambita al piano como “La voz del viento” a la electricidad apabullante de “Cruzando el ancho mar”.
Doce canciones perfectas que llegaron para quedarse y convertirse dentro de un tiempito, tal vez, en nuevos clásicos de nuestro querido y cuarentón rock argentino.
Sugerencias para su escucha: Jamás “de fondo” en una reunión o asado de terraza. Jamás. Este laburo merece toda nuestra atención, así que mejor solari (yo prefiero en el viejo e inmortal discman) o con alguien con más oído que boca.
Ah, y parafraseando a Flopa, la cajita se puede guardar “debajo del Album Blanco”. No pasa vergüenza. Para nada.
domingo, 28 de septiembre de 2008
DRINK IT CON SODA
Si son idiotas en serio, o si se toman a pecho
la burda comedia que representan
en todas las horas de sus días y sus noches.
R.A.
No soy un asiduo visitante de los “noticiosos”, incluso suelo gambetear a los repartidores que entregan el diario vespertino de garrón todas las tardes en la boca del subterráneo. Eso no quita que de refilón trate de estar “enterado”, pero hasta ahí: si hay algún lesionado en el Rojo, si sigue o no sigue el Bichi Borghi, y pará de contar.Bueno, quizás esto que digo sea un poco mentiroso (quizás ni siquiera sea gracioso, que era la idea). Por mi trabajo en el mundillo financiero, y a esta altura tal vez por un acto reflejo, estoy (¿estoy realmente?) un poco al tanto de lo que sucede por estos y por otros lares.
Y la noticia excluyente que “preocupa” en este tiempo es “la crisis financiera” que viene de “los Estados Unidos” y que “guarda eh, guarda”. Asistimos en estas semanas a un desfile de gestos adustos en los rostros de los presentadores, a titulares que nos anticipan los males y desdichas por venir bajo los rótulos de “URGENTE” o “LO ÚLTIMO”. Los diarios nos ilustran con las fotos de esos alienígenas que “operan” en las bolsas, que miran con cara de haberse enterado de la fecha del Apocalipsis. En medio de todo, los “expertos” manifiestan su “preocupación” y lanzan pronósticos agoreros sobre “la que nos espera”, y ya me ha tocado incluso cruzarme con más de un ganso que ante la caída de algún “investment bank” adopta un semblante severo y taciturno como si se le hubiese muerto el perro.
Así vivimos, inducidos permanentemente a ponernos "serios", a preocuparnos por cuestiones que para entender cómo nos van a "perjudicar" tienen que venir acompañadas de un manual de instrucciones. Y este es solamente un pequeño ejemplo, sólo que actual. En la vorágine (y como no tengo acciones de Merril Lynch), se me ocurre ponerme a filosofar. Y cuando me pongo a filosofar me suelen suceder dos cosas: indignarme y reírme. Y al momento de ponerse a filosofar, los farsantes como yo descubrimos que siempre hay alguien que supo decir mejor aquello que nosotros pergeniamos como propios asaltos de lucidez. Los dejo entonces en las manos (retorcidas, pero dignas de releer para entender) de Carlos Correas (si no lo conocen, averigüen quién es) y sus lúcidas reflexiones en estos fragmentos de su libro “Arlt literato” sobre “la seriedad”.
“Lo serio en el mundo es aquello que nos revela nuestro ser-necesariamente-en-el-mundo, en tal o cual mundo, nuestra sujeción en un lugar y tiempo determinados; lo serio es lo que al aparecérseme como siendo él mismo deseable o temible o amenazante me remite a mis deseos y temores que me comprometen en el mundo; lo serio en el mundo es lo que necesito para mi vida (mi construcción) y para mi muerte (mi destrucción), para perseverar en mi ser o para realizar yo mismo el sentido de mi aniquilación, para vivir entregado en el mundo o para recuperarme a partir del mundo y de los otros. Comprendemos, entonces, que la seriedad del mundo sustancial se presenta a nuestra conciencia en cada caso como un infinito en profundidad de apremios, urgencias y responsabilidades, “arduos deberes”, “enorme importancia”, “altísima significación”, “máxima y tremenda trascendencia”.
Esto asentado, lo serio acosa a la conciencia para ser tomado en serio por ella; y tomar en serio es hacer existir lo serio como tal y hacerse existir como serio. Ser serio es declinar la espontaneidad de la conciencia y someterse al ser de la sustancia, al objeto; es conceder al mundo la en cada caso determinada exigencia con que aquél se manifiesta de inmediato, y a la vez tomar esta exigencia como yacente y originada en el mundo mismo; es consentir en que el fundamental sentido de mi vida y de mis proyectos y obligaciones proviene del mundo y del prójimo.
La seriedad del hombre serio requiere para ser tal un determinado modo de seriedad en su prójimo. Porque la conciencia es ella misma negación interna de la seriedad, el hombre serio necesita el reflejo de la seriedad en el otro, y el ponerse serio del ser humano ha de determinarse a partir del ser-para-otro de la seriedad.
El hombre serio se realiza, por ejemplo, como señor gravemente enfático que ante todo me toma en serio recordándome mi propia seriedad, mi deber de corregirme a mí mismo ateniéndome concentradamente a los reclamos y solicitaciones de servicio que pueblan el mundo, mi responsabilidad cósmica por el mundo recibido de mis mayores y por el mundo que he de legar a mis descendientes; y si pido no ser tomado en serio es en la medida en que trato de anular la seriedad del otro, en que declaro mi ser como juego y apariencia risible, puesto que sé que mi juego se vuelve serio e intimidante cuando los demás no se ríen de mí y me toman por lo que finjo ser.
Tomarse en serio cuando se representa sin cesar una burda comedia significa que la conciencia toma la loca resolución de ser para sí seria contra la evidencia de la comedia de ser que ha decidido representar.
Ser idiota en serio no es más que ser un cretino irrecuperable que ignora su cretinismo y vive en la tiniebla insondable de la tontería; la seriedad de la idiotez consiste aquí en ser idiota en el modo de la cosa o del vegetal.”
Paro acá. Me entero que está cayendo el “Wachovia Bank” y el bajón que me provoca la noticia me impide continuar.
M. le Ch.
ESTUVO EN LO DE PIAZZA
CANTAR DE GESTA
EN VASIJA DE NYLON
LA TOME CON EL CID
(UN CAMPEADOR COPADO)
PERO ALGO HABIA EN ELLA
Y EMPECE A VOLAR DE COSTADO
POR TODA LA ENFERMERIA
CON VARIOS NIÑOS MIRANDO
NO ERA TAN MALO, NO...
ME CONVERTI EN VELOCIRRAPTOR
Y LAS BABOSAS, HIJAS DE LA HUMEDAD,
FUERON MI SNACK
domingo, 14 de septiembre de 2008
YO QUIERO VER UN TREN
Basada en el cuento del autor estadounidense A. J. Deutsch “Un túnel llamado Moebius” (1950), la historia se centra en un subte porteño que lleva algo mas de 30 pasajeros y de pronto desaparece en el circuito cerrado del sistema de vías. Se lo puede escuchar desde los andenes, da muestras en los tableros de control de estar funcionando, pero nadie puede saber donde está. Hasta que luego de fallidas y misteriosas teorías ingenieriles, un topólogo es contactado para resolver el enigma. Intrigas varias y toques filosóficos abundarán de cara al final del filme.
Mérito enorme el de Mosquera y su aventurada decisión de ponerse al frente de un equipo de jóvenes estudiantes de cine, apostando a un género destinado en estas pampas exclusivamente, parece ser, al cómic o a la literatura. Más allá de algunas actuaciones medio flojonas, nunca se pierde el interés en la trama, tal vez marcada, creo, por esa cosita de lo que está bajo nuestro, lo que no se ve, la sensación de otra dimensión, lo cual seduce, claro, acá y en la China.
“Moebius” es una de esas perlitas que están juntando polvo en cualquier videoclub de barrio (si se tiene la suerte de encontrarla), así que un par de soplidos limpiadores a la cajita de VHS ó DVD y a degustar buen cine argentino.
E.P.O.
TALENTO ARGENTINO
SE HABLA MUCHO DEL TEATRO DE SPREGELBRUD Y TOLCACHIR, PERO LA POSTA EN LA MOVIDA INDEPENDIENTE PASA POR MARCEL BOUFARRÉ, QUE EN BREVE ESTARÁ DANDO CLASES DE ACTUACIÓN EXCLUSIVAS PARA LECTORES DE ROBESPIERRE CON POLERA.
BASTA TAN SOLO NOMBRAR TREMEBUNDAS OBRAS COMO "CHICHIPIOS EN PUGNA" O "LA MUERTE NO TAN COPADA DE UN CHAJÁ" PARA DARSE CUENTA DE QUIEN ESTAMOS HABLANDO.
SU NUNCA CLARA RELACION CARNAL CON ANDRÓMEDO, SU CANICHE-CÁBALA MUERTO HACE UN PAR DE AÑOS, NO ALCANZA PARA OPACAR TANTO TALENTO.
martes, 2 de septiembre de 2008
PREPARAME EL QUEROSENE
Debo confesarlo: desde que ingresé al malsonante mundo de los "empleados en relación de dependencia", al desabrido universo del trajecito "macogüen" y los "tike restorán", vivo en carne propia todo un catálogo de contradicciones que se exacerban ante diferentes disparadores. Como un perro de Pavlov, este burgués outsider (pero super-burgués al fin) reconoce entre tantos "reflejos condicionados" el siguiente, de apremiante actualidad: cada vez que la detestable y tercermundista prepaga médica (¿hay algo que nos haga más tercermundistas que las "prepagas" y su "hotelería"?) le da un saque a la cuota, me surge caer con un lanzallamas en alguna de sus bonitas sedes y prenderle fuego a todo, sin compasión, y blasfemando proclamas revolucionarias tan altisonantes como poco convincentes (procuraría aflojarme el nudo de la corbata para hacerlo). Casi como consecuencia de esto último, y en asociación directa, cada vez que viene la biaba releo, como si se tratara de tomar un antibiótico, las páginas marcadas de Los siete locos de Roberto Arlt. Esta vez caí en la mitad de uno de los discursos del Astrólogo, se los dejo y los invito a acompañarme con una cajita de fósforos.FEAR FACTOR
lunes, 18 de agosto de 2008
¿QUÉ TAL BOB?
Primero fue la reunión en 1988, casi casual diría, de cinco viejitos piolas que dio forma a ese increíble trabajo llamado The Traveling Wilburys. Junto a Roy Orbison, Tom Petty, George Harrison (como se te extraña, viejo …) y el ex líder de la E.L.O. Jeff Lynne, Dylan se sacaba el polvo y empezaba a afilar las garras nuevamente.
Renovado, para laburar “Oh Mercy” tomó la sabia decisión de apelar al exitoso productor Daniel Lanois (cerebro al mando de las consolas en los brillantes “So” de Peter Gabriel en el ´86 y “The Joshua Tree” de U2 un año después), quien además toca varios instrumentos en el disco.
Las eléctricas y pegadizas “Political world” y “Everything is broken”, la bella “Ring them bells” (Bob al piano), “Man in the long black coat”, donde se luce una guitarra de doce cuerdas, y la balada del final, “Shooting star”, son un monumento a la canción perfecta. Pero la otra mitad del álbum (tiene 10 temas) también merece ser apreciada
largamente. Y la voz nasal de Robert Allen Zimmerman, claro, imperfecta, desafinada a veces, única, como su forma de ver el mundo a través de casi cinco décadas.
Sugerencias para su escucha: si entiende inglés, todo bien. Si no caza una, busque las letras en castellano en Internet, o en alguna “Toco y canto” o “Cantarock” semienterrada en vaya a saber qué librería de Av. Corrientes. Es fundamental entender lo que dicen: no olvidar que fue Bob, a mediados de los ´60, quien más incitó a los mismísimos Fab Four a escapar para siempre de los “ella te ama”, “y yo la amo”, “dame tu mano” y “yeah yeah yeah”.
CUIDATE "RONALDIÑO"
GINO MACETÚ-QUIETÚ, EL DEFENSOR DE LAS PIERNAS FORMA DE COLUMNA, JUGO EN LA PRIMERA DEL ATLETICO SANTA POMONA ENTRE 1962-1969. DURO, FERREO, SUPO ENLOQUECER CON SUS RASPADAS Y SUS CABEZAZOS A MAS DE UN HABILIDOSO DE LA EPOCA.ACTUALMENTE DIRIGE LAS DIVISIONES INFERIORES DEL POMONA Y AL ESTILO DE UN MOISES FUTBOLISTICO QUE DIVIDE LAS AGUAS ENTRE LOS PICAPIEDRAS Y LOS ILUMINADOS, ENTREGA A PRINCIPIO DE TEMPORADA A CADA UNO DE SUS ZAGUEROS PUPILOS TABLAS CON EL "NO PASARÁS" TALLADO EN ONIX.
EN UN APORTE AL DEPORTE NACIONAL SIN PRECEDENTES, ROBESPIERRE CON POLERA LO SACA DEL GERIÁTRICO, LO RECUPERA, LE GARPA LOS TRASLADOS Y LO PONE A DISPOSICIÓN DEL CHECHO.
VERSO LIBRE
DE POP STAR
TE GUSTA MANOSEAR
COMO PIEZAS DE ORFEBRE
MIS DOS TRENZAS ONAS
FANTASEANDO NOCHEBUENAS
BAI MAI SAID
PERO MI PLUMAJE HIPERBOREO
ME PROTEJE DE FANS
MERRY CHRISTMAS, BEIBI
LA INVENCIÓN DE LA ARANDELA
Y SEPARAR EN SILABAS “PAQUIDERMO”
NO ME DEJA TIEMPO PARA EL AMOR
Y REGORDETA
DE UN ENAJENADO
WINNIE THE POOH
ME SOBREVUELA
PARECE QUE EL OTRORA
EDULCORADO OSITO DE CUENTOS
SE TOMO UN "TROLI" DE BORDOLINO
(DE UN SAQUE)
Y ME MOLESTA, ME DICE COSAS:
"YO CONGELE A DISNEY"
"SOY BI-CAMPEON DE OUIJA"
"ESAS MEDIAS NO PEGAN
CON TU LEVITA"
Y NO SE CUANTAS
BARBARIDADES MAS
TENGO MEDO
Y ME ATUTO
BÚ
domingo, 3 de agosto de 2008
ANARQUIA EN GOTHAM CITY – BATMAN: THE DARK KNIGHT
The Joker
Sobran los elogios para la nueva del murci; pueden rastrearse en todos los diarios y en todas las páginas que chamuyan sobre cine. Desde Robespierre con Polera me gustaría anotarle un poroto más.
En dos renglones digamos lo básico: que Christopher Nolan confirma y supera lo que ya había hecho como director de Batman begins, que a Christian Bale le queda muy bien el jetra del encapuchado, que Michael Caine es a Alfred lo que Judi Dench es a la “M” de James Bond, que Aaron Eckhart tiene cara de procurador, que a Gary Oldman lo prefiero haciendo de Drácula o de drogón desquiciado en El perfecto asesino. Párrafo aparte para Heath Ledger. Todo el mundo lo dice. De contra nomás uno querría pensar que hay algo morbo atrás. Y claro, un tomuer siempre llama la atención, los muertos siempre fueron excelentes personas, los mejores en lo suyo. Pero el Joker del australiano merece entrada directa al hall of fame, sin presentar credenciales.
En The Dark Knight hay lo que siempre tiene que haber: efectos increíbles, tomas aéreas espectaculares, celulares que hacen lo inimaginable, banqueros corruptos, funcionarios honestos, disyuntivas amorosas, y todo el cotillón necesario para que las dos horas y media pasen como soplido.
Yo leí la película en clave “civilización o barbarie”, y creo que la disfruté desde ahí. Debajo de la capucha de Batman hay un burgués millonario que tiene quizás un sentimiento culposo, entonces trata de portarse bien. En esta esquina…la buena moral. Y se encuentra con que enfrente, de contendiente, tiene un outsider social, un malandra que escapa a las tipologías, un portavoz de la anarquía de los valores. En esta otra esquina…un inmoral…no, un amoral.
Hay -siguiendo a Daniel Link y a Susan Sontag- “imaginación de la catástrofe” en Ciudad Gótica, y el Joker es un primo lejano de Bin Laden a quien no le importa nada: no está aferrado a lo material, lo que lo transforma en un enemigo desconcertante. En un momento genial de la película, prende fuego una montaña de billetes y dice: “No se trata de dinero, se trata de enviar un mensaje…todo arde”. Su maldad no está disparada por la codicia, hay una indisposición ontológica detrás de su accionar. El carapintada -una enciclopedia de psicosis que excedería cualquier “terapia breve” de una “prepaga”- pone sus cartas sobre la mesa: él no tiene “planes”. Planes tienen los policías, los contadores. El se encarga de mostrarle a los “esquemáticos” lo patéticos que son en sus intentos de “controlar” el mundo; él se declara “un agente del caos”.
Y parece que nadie puede nunca terminar de entenderlo. El Joker entiende las causas que llevan a Batman a actuar contra él, pero al capucha parece costarle un poco lo inverso. Batman es bueno, puede indignarse y hacer justicia cuando afanan a una vieja o cuando un perro hace caca en una vereda ajena, pero le cuesta entender aquello que moviliza los actos de su “enemigo”. En su contrapunto con el Joker, el murciélago pareciera quedar siempre pagando.
El Joker no puede morir: es un paria que se encarga de recordarnos que este mundo en el que vivimos es más “normal” -en el sentido de normado- que “natural”, que el malestar en la cultura del que hablaba Freud sigue estando ahí, latente, cerca nuestro, a pesar de cualquier esfuerzo “regulador” por parte las fuerzas del bien.
En una escena (uno de los mejores momentos de la película), colgado cabeza abajo, casi vencido, el Joker le dice a Batman que ambos saben que no pueden eliminarse el uno al otro, que el antagonismo entre ellos está destinado a durar para siempre, ya que son -cada uno- el símbolo de dos mundos irreconciliables: el orden establecido y los ecos lejanos de un caos primordial. Y por las dudas que se nos ocurra pensar que la distancia entre esos mundos es lo suficientemente grande como para seguir sintiéndonos seguros, sentencia: “La locura es como la gravedad. Todo lo que requiere es...un pequeño empujón.”
PARA LOS PAPIS TAMBIEN
lunes, 21 de julio de 2008
PSYCHO-CHICHO / 1
ROBESPIERRE CON POLERA ENCARGÓ A SUS ESCLAVOS E.P.O. Y LE CHIWI LA PREPARACIÓN DE UNA TIRA. EXTENSAS Y SUFRIDAS JORNADAS DE AZOTES RINDIERON (¿?) SU FRUTO: CHICHO ES UN TIPO ATORMENTADO, CONTRADICTORIO, IRASCIBLE, HOSCO, SOBERBIO... TIENE LO MEJOR DE NOSOTROS MISMOS. POR ESO LO QUEREMOS, Y ACÁ ESTÁ
HACÉ CLÍ EN LA TIRA ANSÍ LA VES COMO DIOS MANDA
NUEVO BONDI A FINISTERRE
Semanas atrás nos desayunábamos con que en el Museo del Cine de Buenos Aires se había producido un hallazgo histórico: la aparición de una copia completa de Metrópolis, con 25 minutos más que todas las versiones que circulaban hasta hoy.Esta copia había sido traída a Buenos Aires en 1927. En su estreno, el 10 de enero de ese año en Berlín, la película había sido exhibida completa, sin cortes. Pero ya pocos meses después sólo circulaban versiones abreviadas. La cinta mostrada en el estreno de Berlín tenía un largo de 4.189 metros y una duración de más de dos horas. La copia encontrada en Buenos Aires, dicen, tiene casi el mismo largo que la versión original.
Repasemos algunos datos “de rigor” sobre Metrópolis, un film que forma parte de la gran historia del cine mundial, y que es un emblema del expresionismo alemán: dirigida por Fritz Lang y escrita por él y su esposa (una tal Thea von Harbou) es una película que podríamos poner en el estante de “ciencia ficción” . Transcurre en el siglo XXI (en el ahora cercano 2026), en una ciudad llamada, justamente, Metrópolis. La sociedad -y el mundo- se encuentran divididos en dos: la superficie, donde moran los "propietarios" y los intelectuales en un paisaje urbano donde no faltan los rascacielos, y un inframundo soterrado en el que habitan los obreros industriales, que trabajan en pos del bienestar de los de arriba.
En algún momento y por algún motivo este equilibrio se quiebra, sobreviene una crisis “marxista” de lucha de clases y a partir de allí Lang y von Harbou desarrollan una hermosa trama, con una idea de resolución del conflicto (¿una parábola cristiana?) que ante más de un ojo-escéptico-siglo-veintiuno puede resultar algo naif. El mala onda de Robespierre me dice que no cuente mucho, que el que no la vió que la vea. Así que paro acá.
La influiencia de Metrópolis puede rastrearse por todos lados: en la saga Star Wars, en 2001: A Space Odyssey, en Blade Runner...y, hacia atrás, no puedo dejar de pensar en H.G. Wells y su Máquina del Tiempo. Allí, más de 20 años antes que viese la luz la Metropolis de Lang, Wells cuenta la historia de un tipo que, con la intención de conocer el futuro de la humanidad, se sube a la maquinita y -exagerado- viaja hasta el año 802.701. Para su sorpresa, se encuentra con un mundo bastante primitivo habitado por dos clases de seres: los "eloi", que son unos enanos hedonistas y vegetarianos que habitan sobre la superficie rascándose a dos manos todo el santo día (los pequeños burqueses feng shui del futuro), y los "morlocks", unos tipos feos que viven bajo la tierra, se dedican a la servidumbre y cada tanto –cuando pueden- se morfan algún eloi.
Si la belleza (Bamba) parece tan ausente en los mundos futuros que con obstinada mala onda estas gentes nos revelan, al menos puede uno contentarse con los vestigios que de ella parecen quedar en las palabras, como estas que figuran en la pequeña entrada que al respecto redactaron alguna vez Borges y Bioy para su Libro de los seres imaginarios.
El héroe de la novela The time machine (La máquina del tiempo) que el joven Wells publicó en 1895, viaja, mediante un artificio mecánico, a un porvenir remoto. Descubre que el género humano se ha dividido en dos especies: los Eloi, aristócratas delicados e inermes, que moran en ociosos jardines y se nutren de fruta; y los Morlocks, estirpe subterránea de proletarios, que, a fuerza de trabajar en la oscuridad han quedado ciegos y que siguen poniendo en movimiento, urgidos por la mera rutina, máquinas herrumbradas y complejas que no producen nada. Pozos con escaleras en espiral unen ambos mundos. En las noches sin luna, los Morlocks surgen de su encierro y devoran a los Eloi.
El héroe logra huir al presente. Trae como único trofeo una flor desconocida y marchita, que se hace polvo y que florecerá al cabo de miles de siglos.
ANIMAL PRINTS
ES CAPAZ DE CONFUNDIRSE ENTRE UN HELADO DE BANANA SPLIT CON SIMPLICIDAD ASOMBROSA, O FORMAR PARTE -ENGAÑOSAMENTE- DE UN DECORADO KITSCH DE TELENOVELA CARIBEÑA.
EN RATOS LIBRES PRACTICA EL AVISTAJE DE MOCASINES NAUTICOS O ESCRIBE POESIA, TRATANDO DE EMULAR A EZRA POUND.
SALUD MAESTRO!
domingo, 6 de julio de 2008
LA MUERTE LE SIENTA BIEN
que te enseño a perder
Esta noche de domingo (sin Ruso) llego a mi casa vestido de traje. La corbata desanudada, el rostro levemente demacrado y el pelo grasiento. No soy un testigo de Jehová que vuelve de una extensa jornada de prédicas a domicilio. Soy un joven “cool” que vuelve de un casorio en donde se comió y se chupó como Dios manda. En la puerta me encuentro con una persona conocida que me informa de la muerte de su padre. Siento y expreso en ese momento todo aquello que un tipo sensible -como yo- puede sentir. Subo y comentamos el tema con mi mujer; después me saco la mugre del día debajo de la ducha, como algo (como si hiciera falta seguir comiendo) y me siento con el cerebro en estado “Homer Simpson” a faltarles (a ustedes) el respeto con mi entrega quincenal. No pienso en “donas” ni en una cerveza “Duff”, me viene a la mente Georges Bataille. En los últimos tiempos anduve leyendo en forma desordenada algunos de sus ensayos, y el episodio de la puerta me recordó uno de ellos, llamado “La práctica de la alegría ante la muerte”.
“El que tenga miedo de las muchachas desnudas y del whisky -dice Bataille- tendría poco que ver con la alegría ante la muerte”. Y agrega: “Sólo una santidad desvergonzada, impúdica, ocasiona una pérdida de sí lo bastante feliz. La alegría ante la muerte significa que la vida puede ser magnificada de la raíz a la cumbre. Priva de sentido a todo lo que es un más allá intelectual o moral, sustancia, Dios, orden inmutable o salvación. Es una apoteosis de lo perecedero, apoteosis de la carne y del alcohol así como de los trances del misticismo. Las formas religiosas que recupera son las formas ingenuas que precedieron a la intrusión de la moral servil: renueva esa especie de júbilo trágico que el hombre “es” apenas deja de comportarse como un lisiado, cuando ya no se vanagloria por el trabajo necesario ni se deja mutilar por el temor ante el mañana”.
Se trata a fin de cuentas, dirá Bataille, de entender el dichoso desprecio de quien “danza con el tiempo que lo mata”.
A mi me parece muy simpático, pero no me convence. Voy terminando porque quiero rezarle un Padre Nuestro al difunto y acostarme lo más pronto posible. Es la una de la madrugada y yo no soy Bataille: soy un burgués que reseña “cositas locas” pero que llegado el caso consulta al dermatólogo si le sale un callo, y a quien mañana lo esperan una oficina y el vencimiento de la tarjeta de crédito.
LA GALERIA DE ARTE DE ROLAND VON TULIPA
METRICA OREJUDA
UN LIBRACO DE POEMAS
QUE EMPIECE REZANDO:
"LA EMBESTIDA DE DECENAS
DE TAPIRES ENMANTECADOS
PUSO FIN A LA MACETITA
DE BERRO DE TIA HELGA…"
¿ME SEGUIRIAS AMANDO BEIBI?
¿PODRIAS SEGUIR PODANDOME
LA UÑA ENCARNADA CON FULGOR?
¿ENCAJARIA EN TU GÜEI OF LAIF?
PREGUNTAS HECHAS CON EL CUORE,
PERO PREGUNTAS AL FIN…
¡CONTESTÁ, BASTARDA
CONTESTÁ!
UFA, CHE! SIEMPRE TIENEN AFANO!
PERO NO VAMOS A PERDER, NO...
EN ESTE MISMO MOMENTO
ESTA ANCLANDO EN EL PUERTO
UN CONTAINER QUE TRAE
A SAI BABA CON LA "NUEVE"
NO SOLO VAMOS A GOLEAR
SINO QUE ADEMAS
LA DIVINIDAD, LA PAZ INTERIOR
Y UN BACALAO EN ESCABECHE
SE NOS METERAN DE PREPO
Y VALDRAN MAS QUE
UN SIMPLE TROFEO BARRIAL
REPETID CONMIGO:
"PINCHA PIERDE ROMPE GARPA..."








