Don Astor dejó una pila enorme de discos, para ver si de una vez por todas se sacan la acumulada cera de los oídos algunos “tangueros de ley” (vaya si detesto ese término: ¿hay leyes para la música? porque si es así estamos jodidos, che). Un niño que recibía el aliento de Carlos Gardel, cuando el Mudo visitaba a los Piazzolla en Nueva York (raviolada casera mediante) o a quien el mismísimo Pichuco cuasi-echó de su orquesta “porque ya no puedo enseñarle más nada, pibe” poco tendría que explicar su obra a ciertos amargados atados con alambre al farolito, la mina que se fué ó el barrio que ya no es…
Grabado en Milán, uno de mis trabajos preferidos es “Persecuta” (alguna vez editado como “Piazzolla ´77”). A ese bandoneón a veces demoledor, otras angustiante, lo acompañan sutiles flautas, violines, cellos y violas (erizan la piel “Windy”, tema dedicado a su perra, y “Canto y Fuga”) bajos, guitarras, batería, piano… y hasta un Hammond! (atenti a “Cité Tango”), todo con unos arreglos y una dirección orquestal digna de un G-E-N-I-O (léanlo así, carcamanes, así, bien grande).
Siete piezas de modernidad pura, viejo, y casi 30 años antes que Bajo Fondo, Tanguetto, o cualquier mezcla electrónica para turistas que ande por ahí con olor a Oscar Santaolalla.
Sugerencias para su escucha: Párese en medio de la 9 de Julio de cara al Obelisco, vea pasar autos y colectivos de un lado y otro, la gente apurada, los carteles, todo. Luego imagine la situación en silencio, póngale PLAY a este disco y ahí tiene: la banda de sonido adecuada para esa gran película diaria que es Buenos Aires.
E.P.O.
1 comentario:
Se que sonará muy Jim Morrison venido a menos, pero para escuchar este disco hace falta un eclipse de Luna como en Octubre de 2005, un trago a elección bien cargado,un sillón, luz muy tenue y obviamente, sonido urbano con rodados de fondo (Alucinógenos? A elección, pero el disco es lo suficientemente hipnótico inmerso en el simple ambiente recien aconsejado).
Abrazos finales de Luckifer.
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