Harvey Pekar (encarnado por Paul Giamatti, el gordito tapón de “Entre copas” y “El Ilusionista”, entre otras, uno de los mejores actores yanquis en mi opinión) es un triste empleado de archivo en un hospital de Cleveland, allá por mediados de los ´70. Su forma de escapar a la rutina es discutir con compañeros de trabajo sobre música, gustos de caramelos o la vida en sí misma. En medio de una crisis de soledad existencial conoce a Robert Crumb (famoso autor de culto, creador de “Fritz The Cat” y “Mr. Natural”, entre otros títulos) y eso lo empuja a escribir (sólo escribir, dada su mediocridad como dibujante) en formato de tira la historia de su para nada apasionante vida, la de un eslabón más de la clase obrera americana, sus miedos y sus frustraciones, un retrato irónico del estilo de vida que lo envolvía hora tras hora. Gracias a esa historieta, Pekar se convirtió en un ícono del cómic de los ´80, y tardó bastante en abandonar su laburo en el hospital, porque económicamente no le convenía y porque el garrón de yugar ahí le servía de inspiración para sus atormentados guiones.
Es una peli distinta, que alquilé como diciendo “a ver qué onda”, dado que si bien amo el mundo del dibujo no soy un capo en el rubro cómic y no tenía idea de quién corno era Harvey Pekar. Cinco años después, y escribiendo estas líneas, rememoro algunas escenas y les puedo asegurar que es de lo más oríyinal que me regaló el cine en los últimos diez años. Así nomá.
E.P.O.
1 comentario:
Yo la ví!!! Y es así, nomás, como lo cuenta el EPO. Ni héroe ni anti-héroe. Un tipo común, com vos y como yo. Gran película que oxigena
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