Este disco registra actuaciones en vivo, junto a un compactísimo grupo, entre 1988 y 1989 en Roma, Graz, Los Ángeles, Montpellier, New York, Montreux, Osaka y Chicago, y a su vez, un documento histórico: la última grabación en un estudio (“Hannibal”) antes de que en 1991 La Parca nos lo arrebatara, flor de guacha ella, para tenerlo como artista exclusivo.
No soy un entendido de jazz, y se nota, no toco ni el tonete (como máximo el clásico Si-La-Sol escolar), no soy capaz de explicar técnicamente que es el “cool-jazz” o el “hard-bop” (estilos que señalan a Davis como su inventor) pero como Orejudo que soy, me jacto de tener buen oído, modestia aparte, y considero este CD de 11 temas como infaltable en una discoteca hogareña, para esos momentos en donde las palabras son tan importantes como saber qué nuevo programa de TV producirá Marley en 2009.
Sugerencias para su escucha: recién llegado a casita, tranquilo/a, corbata floja o revoleada por ahí, pies descalzos, luego de un lunes tedioso, o bien en los finales de un viernes cargado con la mochila de una semana olvidable. Si el disquito es original, mejor: por sonido y por la acertada estética de tapa, contratapa e interiores.
E.P.O.
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