domingo, 25 de mayo de 2008

SOBERBIO Y LLANO PARAMO

Hacia el final de esta tarde negra y lastimera, en la barrera de Córdoba y Juan B. Justo, observé que la patente del automóvil detenido delante de aquél en el que yo viajaba rezaba: GLH. Afecto a pensar nimiedades en esos momentos, asocié: “Genio de la Literatura Hispanoamericana”.

Sabemos, como gente de mundo que somos, que en cualquier país que se jacte de serio debe hacer mucho frío y anochecer temprano para que las personas de bien que lo habitan se recluyan presurosos en sus hogares, dándose el tiempo suficiente para la necesaria desdicha y contemplación taciturna y afligida del cielo plomizo derrumbando su negro telón sobre la silueta irregular de las chimeneas. Un gato o un linyera vagando sin rumbo calle abajo pueden completar el estereotipo.

Estos (los de ahora, hoy) son los días en que Buenos Aires empieza a parecerse un poco (en eso) a esas ciudades compungidas; estos son los días en que voy a uno de los estantes más roñosos de la biblioteca (bien abajo a la derecha) y busco Pedro Páramo, para releer (casi a esta altura para recitar a coro con Rulfo) la belleza (Bambino) de -quizás- la novelita más simple y más hermosa jamás escrita.

GRIEF

"Salí a la calle para buscar el aire; pero el calor que me perseguía no se despegaba de mí. Y es que no había aire; sólo la noche entorpecida y quieta, acalorada por la canícula de agosto. No había aire. Tuve que sorber el mismo aire que salía de mi boca, deteniéndolo con las manos antes de que se fuera. Lo sentía ir y venir, cada vez menos; hasta que se hizo tan delgado que se filtró entre mis dedos para siempre."

"Pienso cuando maduraban los limones. En el viento de febrero que rompía los tallos de los helechos, antes que el abandono los secara; los limones maduros que llenaban con su olor el viejo patio. […] En febrero, cuando las mañanas estaban llenas de viento, de gorriones y de luz azul. Me acuerdo. Mi madre murió entonces. […] Me dio lástima que ella ya no volviera a ver el juego del viento en los jazmines; que cerrara sus ojos a la luz de los días. ¿Pero por qué iba a llorar? […] Nadie vino a verla. Así estuvo mejor. La muerte no se reparte como si fuera un bien. Nadie anda en busca de tristezas.”

LOVE

"A centenares de metros, encima de todas las nubes, más, mucho más allá de todo, estás escondida tú, Susana. Escondida en la inmensidad de Dios, detrás de su Divina Providencia, donde yo no puedo alcanzarte ni verte y adonde no llegan mis palabras"

“Había una luna grande en medio del mundo. Se me perdían los ojos mirándote. Los rayos de la luna filtrándose sobre tu cara. No me cansaba de ver esa aparición que eras tú. Suave, restregada de luna; tu boca abullonada, humedecida, irisada de estrellas, tu cuerpo transparentándose en el agua de la noche. Susana, Susana San Juan.”

HOPE

"Hay aire y sol, hay nubes. Allá arriba un cielo azul y detrás de él tal vez haya canciones; tal vez mejores voces...Hay esperanza, en suma. Hay esperanza para nosotros, contra nuestro pesar."

M. le Ch.

AL OESTE DEL DAKOTA

WALLS AND BRIDGES (1974) – JOHN LENNON. Era una costumbre (maravillosa) recibir por quien escribe estas líneas un regalito simbólico, poco oneroso, de parte de mis viejos con cada año de secundaria finalizado con éxito (“éxito” = no llevarse ninguna). La pregunta paterna fue la misma al final de 1984, ´85, ´86, ´87 y ´88: “¿Qué querés?”, y mi respuesta repetida, como calcada, en esos cinco años: “Un cassette, pá”.

En ese formato, “Walls and bridges”, de John Lennon, mi beatle predilecto (todos tenemos uno, ¿o no?) llegó a mis manos creo que a fines de 1986. Me recuerdo llegando a casa, con el plus de felicidad de saber que me esperaban tres largos meses de vacaciones hasta empezar otro año lectivo, y colocarlo apuradamente en el doble cassettera para disfrutar tal vez el 2º mejor disco solista del controvertido británico (el mejor es Plastic Ono Band (1970), lejos, pero eso quedará para otra ocasión).

Residiendo en Los Angeles, en ese fin de semana alocado que duró casi dos años (partuzas incluídas entre otros con Mick Jagger y David Bowie, saquen sus conclusiones…) y separado temporalmente de común acuerdo con Yoko luego de luchas mutuas con las adicciones y dos abortos de la japonesa que agudizaron la cosa, John, en una especie de “despedida de segunda adolescencia”, graba este trabajo con la ayuda de amigotes tales como Elton John (haciendo coros en “Whatever gets you thru the night”, que además cuenta con unos caños divinos) y Harry Nilsson (co-compositor de la melanco “Old dirt road”).

Sobresalen “Going down on love”, tema que abre el disco, la onírica y envolvente “Nº 9 dream”, el candor de “Bless you” y las guitarras acústicas pero a la vez poderosas de “Steel and glass”. El infaltable toque bajón lo pone la excelente “Nobody loves you (when you´re down and out)”, donde la voz de Lennon parece grabada de alguna de esas madrugadas post-bourbon y karaoke de rock stars.

Sugerencias para su escucha: a volumen relativamente alto, sábado a la mañana, apenas levantado/a del catre. Por lo menos 2 o 3 temas (los más hop) antes de salir a buscar el diario, hacerse la uñas o tomar un feca en el bar de siempre.
E.P.O.


OSHO AL PIOJO

EN MEDIO DEL TORRENTE IMPERANTE DE IMBECILIDAD "FENG-SHUI", ROBESPIERRE CON POLERA SE ASEGURA EN 2008 EL ESPECTÁCULO EXCLUSIVO DE...


TONINO MAZZAPANE
Y SU SINGULAR ESTILO ZEN PARA MANGIAR FETUCCINIS

POEMA EN TRES ESTROFAS Y DOS ACTOS

ACT 1:

- JELOU ZITO GANGRENA...
¿ES TUYO ESE LODAZAL?
- NOP...PUEDES QUEDARTELO,
PERO DAME UNAS ZARZUELAS
A CAMBIO, AUNQUE SEA
APENAS BAILADITAS

ACT 2:

- ¡ZITO GANGRENA ME REGALO
UN LODAZAL! ¿QUE MAS PUEDO
PEDIR, EH, EH, EH, EEEEEEH?
- TAL VEZ LA MUERTE ENVASADA
Y MI ABRELATAS CON LA
CARITA DE BIONDI...TOMÁ,
CHAMBONAZO!

MUERTE, CODICIA, ENVIDIA...
¿VES TODO ESO EN ESTA HISTORIA?
¿LO VES?
PERO POSTA, SIN TRIQUIÑUELAS

BREVES

LEROY VIRULAINES Y LA VANGUARDIA DE UN SEPTUAGENARIO: EN “HOT CAKES & SONANBULISM”, SU NUEVO DISCO, CONVIVEN SOUL, RAP, AULLIDOS DE NIÑOS-LOBO Y LICUADORAS A MEDIA VELOCIDAD. INENCASILLABLE. GENIO.

domingo, 11 de mayo de 2008

SUPERLOSER

AMERICAN SPLENDOR (EE.UU. - 2003 - Dirección: Shari Springer Berman/Robert Pulcini). Adaptar un cómic al cine, algo muy usado últimamente, no es tarea sencilla. La presencia de superhéroes archiconocidos en la pantalla grande puede devenir en éxitos inmensos como así también en fracasos indelebles, más allá de si se respetó o no el color de la mallita, el largo de las botas o la frase matadora (esa que todos tienen) de tal o cual personaje. ¿Pero qué esperar cuando se lleva al cine una historieta de un tipo normal, un laburante, que a su vez es el autor de la misma? “American splendor” es una extraña mezcla de ficción, realidad en formato documental y animación. Ágil, justa, exacta en los tiempos de cada escena.

Harvey Pekar (encarnado por Paul Giamatti, el gordito tapón de “Entre copas” y “El Ilusionista”, entre otras, uno de los mejores actores yanquis en mi opinión) es un triste empleado de archivo en un hospital de Cleveland, allá por mediados de los ´70. Su forma de escapar a la rutina es discutir con compañeros de trabajo sobre música, gustos de caramelos o la vida en sí misma. En medio de una crisis de soledad existencial conoce a Robert Crumb (famoso autor de culto, creador de “Fritz The Cat” y “Mr. Natural”, entre otros títulos) y eso lo empuja a escribir (sólo escribir, dada su mediocridad como dibujante) en formato de tira la historia de su para nada apasionante vida, la de un eslabón más de la clase obrera americana, sus miedos y sus frustraciones, un retrato irónico del estilo de vida que lo envolvía hora tras hora. Gracias a esa historieta, Pekar se convirtió en un ícono del cómic de los ´80, y tardó bastante en abandonar su laburo en el hospital, porque económicamente no le convenía y porque el garrón de yugar ahí le servía de inspiración para sus atormentados guiones.

Es una peli distinta, que alquilé como diciendo “a ver qué onda”, dado que si bien amo el mundo del dibujo no soy un capo en el rubro cómic y no tenía idea de quién corno era Harvey Pekar. Cinco años después, y escribiendo estas líneas, rememoro algunas escenas y les puedo asegurar que es de lo más oríyinal que me regaló el cine en los últimos diez años. Así nomá.

E.P.O.

CON ESA PINTA DE TIERNITO

Le voy a dedicar esta vez un par de renglones a un personaje nefasto: Tintín. Anticipo que no voy a decir nada nuevo: simplemente daré rienda suelta a mis ganas de denigrarlo, soltando algún que otro dato a esta altura archiconocido. Pero con la esperanza de que algún lector despistado que caiga de casualidad por estos lares termine odiándolo tanto como yo.

Sobrada fama tiene la -para mí (leer con tono bilardesco)- infame serie de historietas “Las aventuras de Tintín”, pero vamos de todos modos con alguna información introductoria: el autor era un tal Georges Remi, belga, cuyas iniciales al vesre y pronunciadas en francés conforman el seudónimo con el que publicaba: Hergé. Para los marketineros, vaya el dato de que esta basura vendió más de 200 millones de ejemplares y fue traducida a más de 60 idiomas. Tal era –y es- el éxito y la difusión mundial de la historieta que hasta se dice que el mesmessemo general de Gaulle le dijo alguna vez a André Malraux:
¡Au fond, vous savez, mon seul rival international, c’est Tintin” (“En el fondo, usted sabe, mi único rival internacional es Tintín”).

Este muchacho Hergé comenzó a publicar en 1929 las aventuras por entregas en Le Petit Vingtième, que era el suplemento infanto-juvenil del diario belga Le Vingtième Siecle. Este diario era dirigido por el también belga Norbert Wallez: el tipo era abate y periodista. Había sido voluntario en la Gran Guerra; era ultraconservador, admiraba a Mussolini, era antisemita y anticomunista: el candidato ideal para compartir palco con Cristina, Hebe y D’Elía. Parece que Norbert lo tenía bastante alquilado a Hergé: le quemaba la cabeza con sugerencias y hasta le consiguió un hueso: Georges se casaría en 1932 con la secretaria de Wallez.

La primera de las historietas de la serie, “Tintín en el país de los Soviets”, es una sátira -bastante rudimentaria pero sátira al fin- del régimen comunista. En Moscú, el perspicaz Tintín descubre que los Soviets hacen votar al pueblo poniéndole armas en la sabiola; y que las fábricas “modelo” son en realidad edificios vacíos empleados para engañar a los visitantes. La “propaganda” del régimen funciona a pleno, pero Tintín, que es un piola bárbaro y tan intrépido como para rascarle el bigote a Stalin, en seguida descubre la verdad de la milanesa. A veces pienso que si Hergé reescribiera la historieta hoy, podría llamarla “Tintín en el Conurbano Bonaerense”.

Pero no es de esta visita a la tierra de los zares que quiero hablar: sólo concentrarme en la que fue la segunda aventura: “Tintín en el Congo”, publicada por entregas entre 1930 y 1931, que narra las peripecias del reportero rubiecito en la -por ese entonces- colonia del Reino de Bélgica en el África.

La lectura no admite demasiadas complicaciones: Hergé era un guionista bastante básico, y la visión del mundo desde sus gafas colonialistas y racistas a lo sumo admiten una vuelta de tuerca desde la repugnancia para pasar a considerarlo desde la risa. No es el espíritu mío ni el de mi jefe (Robespierre) hacer relecturas berretas de la historia “a la Felipe Pigna”. Simplemente dejarles un pequeño inventario de viñetas (que pueden disfrutar con el BubbleShare o consiguiendo una edición pirata) que no tiene desperdicio:

- En la edición original, Tintín aparece en una escuelita-rancho enseñándoles a los “negritos” que su patria es Bélgica. Luego esta viñeta fue cambiada por otra en la que les revela –a través de la magia del álgebra- que dos más dos es igual a cuatro.

- En otra de las viñetas aparece haciéndose llevar con su perro (un cuzco de dudosa virilidad parecido a “Jazmín” de Susana) en un carro arrastrado por cuatro morochones.

- Se muestra también enseñándoles a los grones a compartir: agarra un sombrero de paja y lo parte en dos, repartiéndolo en sendas mitades entre dos nativos. Ellos -retardados- felices cada uno con su tajada.

- En otra le da por dispararle en la boca a un cocodrilo. Como no se le da, le traba la mandíbula con una escopeta “para que aprenda”.

- Atado a un árbol en el lecho de un río, unos cocodrilos vengativos y malvados (tal vez parientes del anterior) abren sus fauces para “entrarle” (¿lo ven tiernito?). Por suerte aparece un cura en una lancha y los baja a todos a escopetazos. Amén.

- Caminando por la selva ve un cervatillo entre los matorrales y (nunca vio Bambi) saca el rifle y descarga un cargador completo. En el cuadro siguiente observa admirado que mató como diez antílopes. Fue sin querer.

- Más tarde, “Gatillo Fácil” le apunta a un pobre mono que pasaba por ahí. Como está bastante afilado, obviamente lo emboca. Paso seguido saca una cuchilla y lo desolla. Y, ya que estamos…

- Para seguir despuntando el vicio, acribilla a balazos en la cabeza un elefante. Acto seguido, para mostrarnos que no ha corrido sangre animal en vano, aparece cargando los “marfiles” al hombro. Justa causa.

- Situación sublime vivimos cuando se enfrenta a un “temible” rinoceronte (que está pastando sin darle bola, quizás confundiendo al rubietón reportero con un canario). Viendo que la balacera no surte efecto sobre el cuero del animal, utiliza toda su astucia europea para acercarse al unicornudo hervíboro con una perforadora, realizarle un “agujerito” en el lomo, ubicar allí un cartucho de dinamita y…¡hacerlo detonar! Nos enteramos luego (al ver despedazado el cadáver del animal, al que sólo reconocemos por los vestigios de su personalísima protuberancia) que al mozalbete se le fue la mano con la pólvora. Ufa.

- Finalmente, confirmando que lo que vivimos a lo largo de las 62 páginas de la aventura es una enciclopedia de virtudes que el jovenzuelo ejerce con fruición redentora en territorio bárbaro, aparecen nuevamente los negritos/retardados en la tribu alabando un tótem del blondo mancebo, y haciendo correr la bola que, en Europa, “todos los pequeños blancos ser como Tintín”.

Personalmente, bien muerto Hergé, me quedo con ganas de ver a su gallardo personaje enfrentándose con la barra brava de Flandria. Y si quiere venir con el perro, que venga también.

M. le Ch.



BubbleShare: Share photos - Find great Clip Art Images.

AUTOMEDICADO



CON LOS REMEDIOS NO SE JUEGA CHE. SI NO, PREGUNTENLÉ A DON TOBIAS EL FARMACÉUTICO, QUE SE TOMÓ UNAS ASPIRINETAS VENCIDAS Y MUTÓ EN UN "POL MACARNI AÑOS '60 CON ACNÉ JUVENIL"...

COMO YON LENON


LA FIEBRE POR LOS MANUSCRITOS INÚTILES LLEGÓ A ROBESPIERRE CON POLERA: PARA HACERNOS DE UNOS MANGOS ESTAMOS REVENTANDO ESTA PAPELETA QUE ENCONTRAMOS ENTRE LOS ENSERES DE ROLAND VON TULIPA, EL INEFABLE MARCHAND QUE NOS OFENDE ASIDUAMENTE CON SU ARTE. SE ESCUCHAN OFERTAS...

domingo, 27 de abril de 2008

DESDE MI BALCON LO VEO

Sucede que yo, Marteen le Chiwí, soy oriundo del glorioso arrabal de Avellaneda. Y como me tira el pago, elijo arbitrariamente esta pequeña referencia antes de compartir una breve y surrealista pieza teatral de Federico del Sagrado Corazón de Jesús García Lorca: cuentan los que saben que el poeta andaluz, que vivió en Buenos Aires entre 1933 y 1934, conocía mi suburbio. Existe la creencia de que ha dormido dos noches en los altos del muy antiguo almacén y despacho de bebidas de un tal Luciano Sosa, en la avenida Mitre esquina 12 de Octubre, en la entrada misma del barrio de Crucesita, allí donde tiempo después, hacia el ’48, tres españoles instalaron un café que se llamó “Bar García Lorca”. El gallego mandamás de aquella fonda -se dice- era apodado “Falsa Escuadra” por la barra (esto no aporta nada sobre Lorca, pero me parece un dato simpático). El bar cerró en 1998, cien años después del nacimiento del poeta y -hablen de esto con “Horangel”- el día del aniversario de su fusilamiento.

La alcoba con balconcito de hierro forjado, con vista a la calle 12 de Octubre, permitía cultivar la fantasía del duende de Federico apareciendo por aquella ventanita que ya no existe: asomado allí yo lo imagino esta noche, lejos del pago, leyéndole a don Sosa esta obrita que escribiera en 1928.



EL PASEO DE BUSTER KEATON


PERSONAJES

BUSTER KEATON
EL GALLO
EL BUHO
UN NEGRO
UNA AMERICANA
UNA JOVEN


GALLO. Quiquiriquí.

(Sale Buster Keaton con sus cuatro hijos de la mano.)

BUSTER KEATON. ¡Pobres hijitos míos!

(Saca un puñal de madera y los mata.)

GALLO. Quiquiriquí.

BUSTER KEATON. (Contando los cuerpos en tierra.) Uno, dos, tres y cuatro.

(Coge una bicicleta y se va. Entre las viejas llantas de goma y bidones de gasolina, un negro come su sombrero de paja.)

BUSTER KEATON. ¡Qué hermosa tarde!

(Un loro revolotea en el cielo neutro.)

BUSTER KEATON. Da gusto pasear en bicicleta.
EL BÚHO. Chirri, chirri, chirri, chi.

BUSTER KEATON. ¡Qué bien cantan los pajarillos!

EL BÚHO. Chirrrrrrrrrrrr.

BUSTER KEATON. Es emocionante. (Pausa.)

(Buster Keaton cruza inefable los juncos y el campillo de centeno. El paisaje se achica entre las ruedas de la máquina. La bicicleta tiene una sola dimensión. Puede entrar en los libros y tenderse en el horno de pan. La bicicleta de Buster Keaton no tiene el sillón de caramelo, ni los pedales de azúcar, como quisieran los hombres malos. Es una bicicleta como todas, pero la única empapada de inocencia. Adán y Eva correrían asustados si vieran un vaso lleno de agua, y acariciarían en cambio la bicicleta de Keaton.)

BUSTER KEATON. ¡Ay amor, amor!

(Buster Keaton cae al suelo. La bicicleta se le escapa. Corre detrás de dos grandes mariposas grises. Va como loca, a medio milímetro del sueño.)

BUSTER KEATON. (Levantándose.) No quiero decir nada. ¿Qué voy a decir?

UNA VOZ. Tonto.

BUSTER KEATON. Bueno. (Sigue andando.)

(Sus ojos infinitos y tristes como los de una bestia recién nacida, sueñan lirios, ángeles y cinturones de seda. Sus ojos que son de culo de vaso. Sus ojos de niño tonto. Que son feísimos. Que son bellísimos. Sus ojos de avestruz. Sus ojos humanos en el equilibrio seguro de la melancolía. A lo lejos se ve Filadelfia. Los habitantes de esta urbe ya saben que el viejo poema de la máquina Singer puede circular entre las grandes rosas de los invernaderos, aunque no podrán comprender nunca, qué sutilísima diferencia poética existe entre una taza de té caliente y otra taza de té frío. A lo lejos, brilla Filadelfia.)

BUSTER KEATON. Esto es un jardín.

(Una Americana con los ojos de celuloide viene por la hierba.)

AMERICANA. Buenas tardes.

(Buster Keaton sonríe y mira en gros plan los zapatos de la dama. ¡Oh qué zapatos! No debemos admitir esos zapatos. Se necesitan las pieles de tres cocodrilos para hacerlos.)

BUSTER KEATON. Yo quisiera...

AMERICANA. ¿Tiene usted una espada adornada con hoja de mirto?

(Buster Keaton se encoge de hombros y levanta el pie derecho.)

AMERICANA. ¿Tiene usted un anillo con la piedra envenenada?

(Buster Keaton cierra lentamente los ojos y levanta el pie izquierdo.)

AMERICANA. ¿Pues entonces...?

(Cuatro serafines con las alas de gasa celeste, bailan entre las flores. Las señoritas de la ciudad tocan el piano como si montaran en bicicleta. El vals, la luna y las canoas, estremecen el precioso corazón de nuestro amigo. Con gran sorpresa de todos, el otoño ha invadido el jardín, como el agua al geométrico terrón de azúcar.)

BUSTER KEATON. (Suspirando.) Quisiera ser un cisne. Pero no puedo aunque quisiera. Porque ¿dónde dejaría mi sombrero? ¿Dónde mi cuello de pajaritas y mi corbata de moaré? ¡Qué desgracia!

(Una Joven, cintura de avispa y alto cucuné, viene montada en bicicleta. Tiene cabeza de ruiseñor.)

JOVEN. ¿A quién tengo el honor de saludar?

BUSTER KEATON. (Con una reverencia.) A Buster Keaton.

(La joven se desmaya y cae de la bicicleta. Sus piernas a listas tiemblan en el césped como dos cebras agonizantes. Un gramófono decía en mil espectáculos a la vez: “En América, no hay ruiseñores”.)

BUSTER KEATON. (Arrodillándose.) Señorita Eleonora, ¡perdóneme que yo no he sido! ¡Señorita! (Bajo.) ¡Señorita! (Más bajo.) ¡Señorita! (La besa.)

(En el horizonte de Filadelfia luce la estrella rutilante de los policías.)

M. le Ch.

INDIO VICIOSO


ZARPAC EL INCAICO TOCO FONDO, CHE... SE HIZO ADICTO AL RASGUEO DE TELARES BICOLORES Y ANDA OLIENDO, LANZA EN MANO, KILOMETROS Y KILOMETROS DE AUTENTICA LANA OVINA. NI LA AMENAZA SINIESTRA DE MOMIFICARLO PUDO PARAR SU ADICCION…

PROGRESISMO Y GLAMOUR

UBALDO D´AMBRUNA: PLAYMOBIL, EMPRESARIO Y COLECCIONISTA DE FERETROS. CREADOR DE LAS FIESTAS "LIPOZOO", DONDE UNA SELECCION DE LAS MEJORES EMPLEADAS DE LA AFIP MAYORES DE 65 AÑOS SE BAÑAN DESNUDAS EN UNA PILETA LLENA DE CAÑA PARAGUAYA. EN FIN, UN LABURANTE DEL GLAMOUR, UN REPOSTERO DE "LA DOLCE VITA", Y UN FERVIENTE LUCHADOR CONTRA LA DISCRIMINACION A LAS GORDITAS Y LAS VIEJAS...BAH, UN TIPAZO.

HIJITO QUERIDO

NENE:
LIMPIA LA ESCAFANDRA
CON TIO JONATHAN ADENTRO
(Y DEJALO SER BUZO TACTICO EN SUEÑOS)
ACOMODA DE DERECHA A IZQUIERDA
Y VICEVERSA
LOS MINILIBRITOS DE LE CHIWI
ESCRITOS CON FULGOR EN TURCO NÓMADE
AH, TENES CARNAZA DE OCELOTE
EN EL FRISER
Y BUEN VINO ETRUSCO
(POSTRE NO HAY)
CERRA BIEN LAS ESCOTILLAS AL SALIR
Y NO TE FUMES
LAS ORQUIDEAS ENTRELAZADAS
EN LA PARED VECINA
BESOS...
MAMA

E.P.O.

domingo, 13 de abril de 2008

ARPONAZO AL CUORE

PERSECUTA (1977) – ASTOR PIAZZOLLA. Cuentan que “el más grande músico que haya dado este país”, según Luis Alberto Spinetta (palabra más o menos autorizada, ¿no?) gozaba, además de hacer hablar al fuelle, de la caza de tiburones en su Mardel natal. No sé ni me interesa si tenía tanta puntería con esos bichos, pero en cuanto a transformar la música de una ciudad, y para siempre, dió en el blanco seguro.

Don Astor dejó una pila enorme de discos, para ver si de una vez por todas se sacan la acumulada cera de los oídos algunos “tangueros de ley” (vaya si detesto ese término: ¿hay leyes para la música? porque si es así estamos jodidos, che). Un niño que recibía el aliento de Carlos Gardel, cuando el Mudo visitaba a los Piazzolla en Nueva York (raviolada casera mediante) o a quien el mismísimo Pichuco cuasi-echó de su orquesta “porque ya no puedo enseñarle más nada, pibe” poco tendría que explicar su obra a ciertos amargados atados con alambre al farolito, la mina que se fué ó el barrio que ya no es…

Grabado en Milán, uno de mis trabajos preferidos es “Persecuta” (alguna vez editado como “Piazzolla ´77”). A ese bandoneón a veces demoledor, otras angustiante, lo acompañan sutiles flautas, violines, cellos y violas (erizan la piel “Windy”, tema dedicado a su perra, y “Canto y Fuga”) bajos, guitarras, batería, piano… y hasta un Hammond! (atenti a “Cité Tango”), todo con unos arreglos y una dirección orquestal digna de un G-E-N-I-O (léanlo así, carcamanes, así, bien grande).

Siete piezas de modernidad pura, viejo, y casi 30 años antes que Bajo Fondo, Tanguetto, o cualquier mezcla electrónica para turistas que ande por ahí con olor a Oscar Santaolalla.

Sugerencias para su escucha: Párese en medio de la 9 de Julio de cara al Obelisco, vea pasar autos y colectivos de un lado y otro, la gente apurada, los carteles, todo. Luego imagine la situación en silencio, póngale PLAY a este disco y ahí tiene: la banda de sonido adecuada para esa gran película diaria que es Buenos Aires.

E.P.O.

OTRA QUE "DIRÉC-TIVÍ"


CHELA, LA PAPA TRANSGENICA, SE PRESTA AL JUEGO DE DAR SEÑAL DE TV CON DOS AGUJAS DE TEJER EN SU CABEZA...PERO GUAY DE QUE QUIERAS CAMBIAR DE CANAL Y SACAR DE PANTALLA SU PROGRAMA FAVORITO "LAS MANOS MAGICAS"

YO QUIERO MI GARROTE

Marx (Carlitos) decía en su libro El 18 brumario de Luis Bonaparte que, tal como sostenía Hegel, los grandes hechos y personajes de la historia universal se producen dos veces. Pero el agrega un detalle: la historia se repite una vez como tragedia, y luego como farsa.

En 1929 el mundo se sumía en una profunda crisis “global” que en este tiempo parece resurgir. En estos días también, el político Al Gore (devenido ecologista, como Echarri y Pergolini) denuncia en su documental Una verdad incómoda cómo el hombre está modificando el clima del planeta, generando el caldo de cultivo para una gran catástrofe de consecuencias apocalípticas, que no excluye su propia destrucción. En aquellos años finales de la década del ‘20, quizás menos glamorosos, Freud redactaba su célebre y atrapante ensayo El malestar en la cultura. Cuando me siento en las mesas de café con mis amigos (y tomando el recaudo de no tener ningún entendido en la materia a menos de 10 metros) suelo hacer esta sinopsis de almacén sobre el inspirado artículo: Freud decía que si por nuestros instintos primordiales fuera, nos pasaríamos los días como perros salvajes tratando de estar con todas las minas y, además, mirándonos con recelo y matándonos a palos entre nosotros. La “cultura” viene a poner un freno a esas pulsiones, a salir de garante del orden en la “civilización”. La cuestión decisiva para el destino de la especie humana -plantea Freud- pasa por saber si el desarrollo cultural logrará (y en caso afirmativo en qué medida) dominar la perturbación de la convivencia que proviene de la humana pulsión de autodestrucción y aniquilamiento.

Hoy que vuelve el frío de una vez por todas (en los lugares "serios" de la Tierra debe hacer frío), vuelvo yo a este texto que ya tengo todo subrayado (a esta altura el resumen -lo no subrayado- abarca un par de nexos coordinantes y alguna que otra nota al pie). Transcribo algún fragmento, con la esperanza fervorosa de despertar en alguien las ganas de leerlo entero.

“Puesto que la cultura impone tantos sacrificios no sólo a la sexualidad, sino a la inclinación agresiva del ser humano, comprendemos mejor que los hombres difícilmente se sientan dichosos dentro de ella. De hecho, al hombre primordial las cosas le iban mejor, pues no conocía limitación alguna en lo pulsional. En compensación, era ínfima su seguridad de gozar mucho tiempo de semejante dicha. El hombre culto ha cambiado un trozo de posibilidad de dicha por un trozo de seguridad.”

“La existencia de esta inclinación agresiva que podemos registrar en nosotros mismos y con derecho presuponemos en los demás es el factor que perturba nuestros vínculos con el prójimo y que compele a la cultura a realizar su gasto (de energía). A raíz de esta hostilidad primaria y recíproca de los seres humanos, la sociedad culta se encuentra bajo una permanente amenaza de disolución. El interés de la comunidad de trabajo no la mantendría cohesionada; en efecto, las pasiones que vienen de lo pulsional son más fuertes que unos intereses racionales. La cultura tiene que movilizarlo todo para poner límites a las pulsiones agresivas de los seres humanos, para sofrenar mediante formaciones psíquicas reactivas sus exteriorizaciones. De ahí el recurso a métodos destinados a impulsarlos hacia identificaciones y vínculos amorosos de meta inhibida; de ahí la limitación de la vida sexual y de ahí, también, el mandamiento ideal de amar al prójimo como a sí mismo, que en la realidad efectiva sólo se justifica por el lado de que nada contraría más a la naturaleza humana originaria. Pero con todos sus empeños, este afán cultural no ha conseguido gran cosa hasta ahora. La cultura espera prevenir los excesos más groseros de la fuerza bruta arrogándose el derecho de ejercer ella misma una violencia sobre los criminales, pero la ley no alcanza a las exteriorizaciones más cautelosas y refinadas de la agresión humana.”

Un gran poeta, dice Freud, puede permitirse expresar, al menos en broma, verdades psicológicas muy mal vistas. Así, en Gedanken und Einfälle, Heine confiesa: “Yo tengo las intenciones más pacíficas. Mis deseos son: una modesta choza con techo de paja, pero un buen lecho, buena comida, leche y pan muy frescos; frente a la ventana, flores, y algunos hermosos árboles a mi puerta; y si el buen Dios quiere hacerme completamente dichoso, que me dé la alegría de que de esos árboles cuelguen seis o siete de mis enemigos. De todo corazón les perdonaré, muertos, todas las iniquidades que me hicieron en vida…sí: uno debe perdonar a sus enemigos, pero no antes de que sean ahorcados.”


M. le Ch.

MIRALO AL VIEJO

EL RETRATO FANTASMA DEL ABUELO PETER, ANSIOSO POR SALIR DE ESE CUADRO ASFIXIANTE, SE REBELO A LAS LEYES DE LA LOGICA Y, CONTRARIANDO A LOS QUE LO ACUSABAN DE TACAÑO, SE MANDO HACER UN BUEN PAR DE OJOS CON RAYOS GAMMA...

domingo, 30 de marzo de 2008

TIEMBLAN LOS POLLOS

PARIS, 1979. CORTAZAR LE CONFIESA A OSVALDO SORIANO, FUERA DE REPORTAJE, SU INCIPIENTE FANATISMO HACIA NUEVAS TENDENCIAS...





EL SALMON ES RODOLFO

Hará más o menos unos ocho años, allá por los albores de la etapa “Camboya Profundo”, época en la cual podía pasar esquizofrénicos días con sus noches sin dormir y componiendo sin parar, escuché decir a Calamaro: “Ya no como milanesas ni miro TV. Abandoné la vida pop”. Andrés se había transformado en un artista un tanto oscuro, que permanecía semanas encerrado en su departamento grabando nuevos temas en un portaestudio de 4 canales, sólo interrumpido por las denuncias policiales de los vecinos o para despuntar el vicio -cuenta la mitología- de acercarse a alguna disquería para destrozar cidís de Charly García con un bate de béisbol. Preso de una creatividad anárquica, cantaba lo que le daba la gana; no mostraba la nariz (pensar en potenciales recitales era una quimera) y destilaba -al menos para mí- muchas de sus mejores canciones. Yo, que desde hacía muchos años disfrutaba de sus trabajos tanto en grupo como solista, comenzaba -en palestras de amigos o en reuniones familiares- a calificarlo como “el poeta del rock nacional” (esto sin negar que llegaba a ruborizarme un poco su abuso de la rima consonante). No faltaban sin embargo quienes me chicaneaban y lo descalificaban, comparándolo a un perro con faringitis. La posterior aparición de “El cantante” incrementó mis simpatías hacia él. Éste tipo saca un disco y canta ‘Sus ojos se cerraron’, está de vuelta, no le importa nada –pensaba. Su “regreso” me generó alguna expectativa positiva, y más allá del choreo del disco en vivo, el lanzamiento posterior de “Tinta roja”, un hermoso disco de tangos clásicos, lo volvió a poner “allá arriba” (reproducir gestito de Francella apuntando con los ojos al cielo y el puño ascendente). Pero Calamaro me defraudó con “La lengua popular”. Sectario, clasista o antipático, no puedo evitar pensar que es un disco digerido, 100% made pour la gilade. Algunos de sus temas me resultan simpáticos, más allá de ser efectistas (no me la quiero dar de entendido musical), justamente por lo calamaresco. Pero algunos otros me dan vergüenza ajena. No puedo concebir que aquel a quien defendía como “el poeta del rock nacional”, aquel que ya no comía milanesas ni miraba más TV, me cante impunemente “tengo abierto el minibar”. Lo que acrecienta mi pudor es ver como esta “creación” es multipremiada: como artista del año, como canción del año; en fin, me desilusiona ver que el triunfo venga de la mano de la vulgaridad. Pero bueno, me (les) guste o no me (les) guste, el vulgo prefiere la comida masticada.

La contraparte de esto es “Rodolfo”, el último disco de Fito Paez: un piano y él. Letras hermosas, temas instrumentales, perfil bajo: pura virtud. Los que tuvieron la dicha de poder verlo -y escucharlo- presentándolo en vivo saben de qué les hablo. Más allá de que las críticas fueron de forma casi unánime excelentes, el disco pasó totalmente inadvertido; sólo un par de comentarios perdidos (otra vez la gilade) que le reclamaban por la ausencia de hits como en “El amor después del amor”. Canciones como
‘Cae la noche en Okinawa’ o el ‘Nocturno en sol mayor’ me dan a pensar que es otro el salmón que está nadando contra la corriente.
M. le Ch.

LA VERDADERA LIBERTAD



Y EL TIO FOSFORITO SE ANIMO NOMAS...NO LE DIO BOLA AL QUE DIRAN Y SE HIZO PUNK A LOS 102 AÑOS...¡QUE JODER!

SANTAS Y GRANDES DIFERENCIAS, ROBIN!

BATMAN REGRESA (Título original: Batman returns - EE.UU. – 1992 – Dirección: Tim Burton). Era yo apenas un niño cuando, en algún que otro sábado de lluvia, la tele me entregaba saturadas imágenes en technicolor de un Encapotado con apretado trajecito gris (panza incluida) y su inseparable amiguito de antifaz, muy pendejo y peinado siempre raya al costado, colgados en la escalera de un helicóptero, quienes en un acto heroico rociaban cancheramente un aerosol repelente de tiburones sobre un ridículo bicharraco de utilería. Entre esa peli de 1966, ya un clásico del cine bizarro, y los oscuros caprichos del inquieto Tim Burton con respecto a su visión de Bruce Wayne/Batman hay diferencias tan enormes como algunos edificios de Ciudad Gótica.

El creador de Edward Manos de Tijera dirigió tan sólo dos películas sobre el Caballero Nocturno. Si bien la primera de ellas (Batman, 1990) nos sirve de muestra para ver como un superhéroe, una ciudad y sus villanos, todo ello creación del historietista Bob Kane en la década del ´30, se transforman en nuevos íconos del Planeta Burton (más la actuación del Guasón Jack Nicholson incluida para atraer taquilla), es en esta segunda entrega donde las ideas del amigote de Johnny Depp alcanzan una belleza que traspasa lo imaginable: un niño-pingüino (sublime Danny De Vito) arrojado por sus horrorizados padres al nacer a las heladas cloacas de la ciudad, quien crecerá resentido y sediento de venganza, una triste y solitaria empleada (Michelle Pfeiffer) que sufre los maltratos de su jefe, el magnate Max Shreck (el siempre eficaz Christopher Walken), maltratos que harán nacer en ella una Gatúbela que derrocha, además de violencia, más sexualidad que cualquier tontona conejita que habite la mansión de Hugh Hefner. Y por último, nuestro héroe, bien protagonizado por Michael Keaton (injustamente criticado por ser medio sopeti, pero mejor actor que Val Kilmer seguro), luchando con su triste pasado, su hermético secreto compartido tan solo con el fiel Alfred y el amor, un sentimiento enterrado, casi prohibido, el cual trata siempre de controlar.

Después de Burton otros directores tomaron la posta del personaje: ninguno de esos filmes (y no porque fueran un desastre eh) volvió a generar en mí ese cosquilleo de novedad con el que Batman regresa me conquistó en un ya lejano ´92, ubicado con Pantera, un amigo del alma, en la fila 5 del Atlas Lavalle.

Creo que, si la memoria no me falla, también era un sábado de lluvia…
E.P.O.

BREVES

VUELVE LEROY VIRULAINES: EL VETERANO SOULMAN, ALGUNA VEZ PRESO POR INCIDENTES NUNCA CLAROS EN UN GARAGE, TIENE NUEVO DISCO: "TUGURIUS", DONDE SOBRESALE EL FUNKY Y DENUNCIANTE "UV RAYS IN MY SOUP"

domingo, 16 de marzo de 2008

POESIA DE EL SALVADOR PARA EL DOMINGO DE RAMOS

El Salvador es un pequeño país de la América Central. Gran parte de su actual territorio, antes de la llegada del white man, era conocido con el nombre de Cuzcatlán, que en lengua nahuatl significa “el lugar de las cosas preciosas”. Comparte con nosotros una pertenencia, un lazo de sangre: Latinoamérica. Y también -expediciones de Hipólito Bouchard mediante- los colores de nuestra bandera. Yo, a falta de banderas, incluso quizás de identidad, comparto con ustedes ahora un par de textos breves de Alfonso Quijada Urías, un poeta y narrador salvadoreño. Vano hubiese sido el exordio si finalmente me despachaba con los escritos de algún autor nacido en otra parte: pongamos para el caso, en Angola.


oficio de iluminación

Soy indígena y para demostrarlo aúllo como lobo. La gente lo sabe, mas tratan de ignorarme dándome los oficios más ruines, pero yo aúllo más, hasta bajar la luna a la altura de mi nariz. Aún así siguen creyendo que es obra de lo sobrenatural y no de un pobre indígena, cuyo oficio consiste precisamente en aullar y hacer bajar la luna.

en algún lado de mi muerte

Como han sabido las gentes que ando afuera se han encerrado en sus casas, hasta mi padre ha pasado el pasador en la puerta de su cuarto y mis hermanos han buscado un lugar seguro. Las calles están vacías, sólo un viento levanta polvaredas con hojas y basuras. Dios mío, dice mi madre, qué hijo más bueno tengo yo, mi madre desde una ventana de la casa. Entonces ha venido una niña, quizás huyendo de sus padres, quizás inadvertida por su madre. Una niña, casi una mujer con el pelo amarillo y se ha clavado en mi mirada y ella ha comprendido. Ha vuelto despacito hasta su casa, despacio como quien lleva un plato de sopa hirviendo entre las manos, y luego ha regresado como una madre con sus hermanos, sus tíos, sus abuelos y las gentes han salido de sus casas y han venido hasta mí a mirarme los ojos y a celebrar la pérdida de mis facultades antiguas, porque en efecto estoy a un paso de aceptar que el poder está fuera de mi alcance en algún lado de mi muerte.




M. le Ch.

GIVE PEACE A CHANCE



AHÍ ANDA BRANDON EL PACIFISTA, PISANDO HORMIGAS
NEGRAS, Y MOSTRANDO QUE TODOS TENEMOS
CONTRADICCIONES...

CON EL CEREBRO COLGADO EN EL PERCHERO

LIVE AROUND THE WORLD (1996) – MILES DAVIS. Muchas veces, en el desvarío de algunos minutos libres (los cuales son cada vez menos), imagino situaciones, lo admito, un tanto trasnochadas: una de ellas es verme sentado cómodamente en un sórdido club de jazz, un sótano varias escaleras abajo, con mi copa de “martini” (bien servido, aceituna visible, invitación de la casa) jugueteando entre mis garfios y ahí arriba, en el escenario, y “pelando” para mí solito, sí señor, la silueta casi zulú, desafiante y estilizada de Don Miles, y su trompeta, claro está, ese instrumento que cada vez que se depositaba en su bocaza, lograba que los más inesperados sonidos cobraran vida.

Este disco registra actuaciones en vivo, junto a un compactísimo grupo, entre 1988 y 1989 en Roma, Graz, Los Ángeles, Montpellier, New York, Montreux, Osaka y Chicago, y a su vez, un documento histórico: la última grabación en un estudio (“Hannibal”) antes de que en 1991 La Parca nos lo arrebatara, flor de guacha ella, para tenerlo como artista exclusivo.

No soy un entendido de jazz, y se nota, no toco ni el tonete (como máximo el clásico Si-La-Sol escolar), no soy capaz de explicar técnicamente que es el “cool-jazz” o el “hard-bop” (estilos que señalan a Davis como su inventor) pero como Orejudo que soy, me jacto de tener buen oído, modestia aparte, y considero este CD de 11 temas como infaltable en una discoteca hogareña, para esos momentos en donde las palabras son tan importantes como saber qué nuevo programa de TV producirá Marley en 2009.

Sugerencias para su escucha: recién llegado a casita, tranquilo/a, corbata floja o revoleada por ahí, pies descalzos, luego de un lunes tedioso, o bien en los finales de un viernes cargado con la mochila de una semana olvidable. Si el disquito es original, mejor: por sonido y por la acertada estética de tapa, contratapa e interiores.

E.P.O.

BREVES

OCIO & NEGOCIOS: ROGER SALMONELLA, EL GALAN DEL ALTIPLANO, ES LA NUEVA CARA PUBLICITARIA DE "JABÓN CARLOTA, NO LIMPIA PERO FLOTA"

QUE VENGA E.T.


EL LUNA PARK COMO ESCENARIO, LA SOLEDAD DEL RING ANTES DEL GONG Y LA CARITA DE MIEDO DE MOMPOX, EL CAMPEON VENUSINO PESO PLASMA…
Y SI, SIEMPRE ES DURO SER “VISITANTE”…

domingo, 2 de marzo de 2008

VIVA LA FRANCE...EN DIBUJITOS

LAS TRILLIZAS DE BELLEVILLE (Francia/Canadá -2003- Dirección: Sylvain Chomet). Casi de casualidad, y revolviendo la pequeñísima sección “Cine Arte” de Blockbu$$$ter cuando aún no me había cansado de pagar precios groseros por un alquiler de DVD para mantenerle el kiosquito de golosinas a esta especie de McVideoclub, casi de casualidad, les decía, encontré esta auténtica obra de arte del dibujo animado: la historia de un joven sin padres (Champion) y su crianza a cargo de una dedicada abuela (Madame Souza), quien en una humilde casita cacheteada a lo largo de los años por el arrollador paso de la modernidad, trata de motivarlo para que dedique a algo su vida, dando en la tecla al regalarle un pequeño triciclo rojo, que luego dará paso a una bicicleta, para culminar en un duro entrenamiento con la mira puesta en el “Tour de France”, la clásica competencia ciclística del país galo.

Champion corre la carrera, pero en un tramo de la misma misteriosos hombres de negro lo secuestran para quién sabe qué oscuros objetivos, y lo cruzan por mar hasta la ciudad de Belleville. Madame Souza y el simpático Bruno, un pichicho que está con ellos desde cachorrito, viajarán hasta allá y se encontrarán de casualidad con tres divertidas ancianas, trillizas entre sí y viejas glorias del music-hall de la década del '30, hoy lejos del estrellato y con lo justo para comer, quienes ayudarán sin dudar a Madame Souza y Bruno a dar con el paradero del pobre Champion y…y…y bueno che, contar más de esta peli sería tan zonzo como un champagne sin burbujas, así que consíganla como puedan y en el formato que quieran, pero no dejen de verla.

La mano iluminada de los artistas hace que se disfrute en cada escena el encanto del trazo en movimiento, como así también la forma casi “collage” de insertar fotografías y viejas películas reales entre los dibujos, que poco tiene que ver con la parafernalia y el abuso de efectos especiales de ciertas obras de la animación actual.

Chapeau” pues, para los que hicieron esta maravilla, y recordando la parte donde las Trillizas hacen música con instrumentos tales como un periódico, las bandejas de una vieja heladera y una ruidosa aspiradora, lo rubrico:

El talento se tiene o no, pero no se compra.

E.P.O.



SE LO AFANAMO' A EVO

LA TEMPORADA LARGA CON TODO Y ROBESPIERRE CON POLERA SE ANOTA UN POROTO DE ENTRADA:

ROGER SALMONELLA, EL GALAN DEL ALTIPLANO, PROTAGONISTA DE “CORAZÓN DE GOMICUER”, EL CULEBRÓN QUE ESTREMECE AL IMPERIO INCAICO, EN UN REPORTAJE EXCLUSIVO PARA R.C.P. DESDE SU RANCHO DE ADOBE CON VISTA AL TITICACA.

“POR SALIR EN R.C.P. SOY CAPAZ DE BESAR CON PASIÓN UNA MULITA”

ENSAYANDO LA VUELTA. LAS RAZONES DE LA CRITICA DE ALBERTO GIORDANO.

La vuelta de las vacaciones es todo un tema. Un tema intrascendente, un tema que no despierta pasiones ni curiosidades en nadie, pero es un tema. En ese tiempo libre hice de todo: cargué con mudo estoicismo la sombrillita al hombro, afirmé mi virilidad eligiendo cada vez el sitio de acampe, me cociné bajo el sol, miré llover desde un balcón, cambié cueritos, padecí los inoportunos achaques mecánicos del auto, y por encima de todo fui feliz compartiendo todos esos días y sus noches con mi mujer. En lo que puede ser relevante comentar acá, nos pusimos al día con algunas películas (como la insufrible y vanamente presuntuosa XXY, la maravillosa y aterradora La habitación del niño, la elemental y brillante La vida de los otros), y nos dimos una vuelta por el teatro para ver Gorda, una obra notable -por lo incómoda, por lo bien actuada, por su patetismo (Puma Goity mediante) hilarante- que tal vez merezca y nunca tenga un comentario aparte. Además, como siempre, me hice de mis huecos para leer: me quedo esta vez con un pequeño librito de Alberto Giordano, Razones de la crítica, un compilado de ensayos sobre literatura, ética y política. Giordano se interesa -en este caso- por Roberto Arlt, por las revistas Literal y Sitio, por El frasquito de Luis Gusmán, por los ensayos dantescos de Borges, por la obra crítica de Adolfo Bioy Casares y por la crítica de la crítica de Beatriz Sarlo. Pero por sobre todo, el hilo conductor que une a sus ensayos es -justamente- un modo de pensar al ensayo mismo como herramienta transformadora y enriquecedora de la literatura. No -por el contrario- como un instrumento capaz de cerrar debates ni de remarcar los valores ya establecidos.

Giordano va delineando a lo largo de sus textos una especie de ética del ensayista, en la que, por ejemplo, la incertidumbre adquiere un valor fundamental. Así lo muestra al estudiar al Borges de los Nueve ensayos dantescos: “La incertidumbre es ambigüedad, pero irreductible: ambigüedad que no quiere ser reducida, tensión que no quiere apaciguarse. […] A la vez que su afirmación cumple una función crítica (cuestiona las certidumbres que se impusieron como evidencias, inquieta la cristalización de las experiencias estéticas en valores culturales), por esa misma afirmación de lo incierto se establecen las condiciones para el goce literario y para el ejercicio de una inusual forma de la inteligencia, la que consiste en la capacidad de formular un problema como tal, sin dar por presupuesta su resolución, extremando su potencia problematizante.

La crítica que nos gustaría practicar -piensa Giordano- es “la crítica que responde afirmativamente a la atracción y los sobresaltos que provocan en nuestra conciencia determinadas obras literarias”. Giordano rescata, por ejemplo, las intervenciones de Literal contra los modos convencionales de ejercer la crítica: “esa gran memoria diurna que homogeniza y encadena todo lo que se pronuncia en la dispersión”.

Giordano reivindica permanentemente el ensayo, en tanto representa (citando aquí la revista Sitio) “una práctica polémica de afirmación de un saber provisional, hipotético, pero siempre desafiante de los discursos -hegemónicos o no- que lo rodean

Tomando conceptos del Bioy ensayista, Giordano observa que contra los discursos críticos manejados por el poder rector de la “impasible teoría”, discursos que “sufren cómodamente, avidos como están de generalidades y certidumbres inobjetables”, discursos que “confirman sin expandir las fronteras del conocimiento”, se ubican aquellos otros que siguen un curso errático (lo que no quiere decir erróneo), discursos de ensayistas que reconocen en los sentimientos “apresurados y conmovidos” que los afectaron en la lectura de un libro las razones para escribir sobre él.

Apresurado y conmovido, quizás también secretamente derrotado, yo vuelvo a ponerme el trajecito “macogüens”, y a pagar la porción de pascualina del mediodía con los “tiquet restorán”.
M. le Ch.